El cariño no malcría

El comportamiento, tanto bueno como malo, cobra cada vez más importancia a medida que los niños crecen. Para sacar lo mejor de los niños a esta edad se requiere un equilibrio entre unos límites seguros y una gran cantidad de amor.

A esta edad apenas se levantan un palmo del suelo, como quien dice, pero ya no son bebés y ya han empezado a hablar y a andar. Es el momento en que comienzan a buscar su independencia.

¡Toda una aventura! El peque de la casa lo único que quiere es explorarlo todo, en cualquier lugar. A veces se atreve a todo y otras veces es más cuidadoso. Sin embargo, descubrir que es una persona distinta de ti y que quiere hacer cosas por su cuenta es tan emocionante como aterrador. No sabe lo que es seguro, ni conoce los límites de lo que puede o no puede hacer. Y desde luego, no sabe comportarse en sociedad y desconoce las pequeñas cosas que permiten que el mundo funcione. Depende de ti para aprenderlo todo.

¡Hasta aquí podíamos llegar!
Tu hijo o hija es cada día más independiente, y precisamente por eso necesita un entorno firme, seguro y lleno de amor que lo ayude a comprender sus propios límites. Sin embargo, las normas básicas de la sociabilidad son complejas; no esperes que las aprenda de la noche a la mañana. Una niña de un año puede comprender lo que significa la palabra «no», pero aún tiene que dilucidar por qué tirar el zumo al suelo está mal, cuando apenas 20 minutos antes las dos estabais tirando todos los peluches de la caja al suelo. Antes de cumplir dos años, todavía no podrá ser «mala», sencillamente porque no conoce las reglas del juego.

No todo está prohibido
La vida no tiene por qué convertirse en una sucesión de noes. Desde luego, hay veces en las que hay que decir «No», y debes saber que es fundamental que seas coherente, aunque casi siempre es posible llegar a un acuerdo, menos cuando es la seguridad lo que está en juego. Estas instrucciones repetidas deben ir siempre acompañadas de una explicación: «Acaricia al gato suavemente, así...» debería ir seguido de la explicación «...porque al gato le gusta que seas delicado». Si lo haces a menudo y de forma gradual, tu hijo o hija podrá comprender la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal.

Refuerzo positivo
El buen comportamiento es una de esas cosas sobre las que cada uno tiene una opinión. La única verdad es que debes hacer lo que tú creas que os va bien a ti y a tu hijo/a. Recuerda que no puedes malcriarlo por dedicarle mucha atención y cariño: el amor es el combustible del que se nutren todos los bebés y niños para crecer sanos y felices. Además, ten presente que es más probable que aprenda mejor lo que es un comportamiento bueno y aceptable a través de los elogios, la atención y el refuerzo positivos, que a través de la crítica y las regañinas. Es mejor centrarse en lo que puede hacer que en lo que no puede hacer.

Ensayo y error
Quizás tengas que sacar toda la paciencia del armario de vez en cuando, o planificar de antemano para reducir los estallidos de temperamento, pero a la larga merecerá la pena. Si creas un marco positivo para que tu peque, que está probando continuamente sus límites, que no se detiene ante nada y que siempre está listo/a para actuar se convierta en un niño o niña seguro/a de sí, con autoestima y gran sociabilidad, sin duda estarás creando los mejores cimientos posibles para que se convierta en un adulto feliz.

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