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Todo lo que necesitas saber sobre el embarazo

Sujétate bien y prepárate para los nueve meses tan emocionantes que te esperan y que seguramente van a cambiar tu vida.

En las primeras semanas, a lo mejor no te acabas de creer que... ¡estás embarazada! Bueno, sí, ya has tenido náuseas matutinas (¿matutinas? ¿Quién les habrá puesto ese nombre, si te asaltan a cualquier hora del día o de la noche?); ya has sentido ese cansancio que no te deja moverte y has hablado con la matrona... Ah, y no paras de ir al baño. Sin embargo, probablemente tengas que esperar a ver a tu bebé en la primera ecografía, escuchar el latido de su corazón o sentir esa primera patadita para darte cuenta de que tu embarazo es real.

Llegan vientos de cambio...

¿Te has dado cuenta de que de pronto te has convertido en una especie de imán? Solo que tú lo que atraes son consejos de todo tipo, muchas veces contradictorios y pocas veces solicitados. Cuando llegues al cuarto mes, aproximadamente, tu tripa empezará a ser visible. Y de pronto, como por arte de magia, todo el mundo empezará a darte su opinión sobre lo que tienes que comer, leer, vestir y hacer. Para superar este momento, lo mejor es que te quedes con lo que te interesa y que empieces a pr

acticar el ser un poco seca y dar algún «Vale, vale, pero déjalo ya» de vez en cuando.
La falta de sueño está muy asociada a los recién nacidos; sin embargo, como muchas mujeres tienen la dudosa suerte de descubrir, puede que empieces a pasar noches insomnes ya desde el embarazo. Tu útero está creciendo y empieza a presionar la vejiga. La espalda te duele, porque los ligamentos se van distendiendo. Y encima, te viene un antojo a medianoche. La fórmula justa para no dormir. Hay quien opina que la naturaleza te está preparando para la que se te viene encima, pero ¿no sería mejor que te pillara descansada? Desde luego, lo que sí es cierto es que esta falta de sueño no te hace parecer precisamente radiante.

Subidas y bajadas de hormonas

En los libros, los embarazos parecen muy bonitos. Las fluctuaciones hormonales se presentan en forma de organizadas listas de síntomas e indicios que, casi siempre, están muy alejados de la realidad. Lo cierto es que se trata de un maremágnum hormonal que puede desquiciarte los nervios y provocarte unos tremendos cambios de humor: un día te sentirás dulce y melosa, otro mandona, y otro llorarás a lágrima viva con un anuncio de detergente.

A veces te encantará admirar tu tripita y querrás lucirla debajo de ese estupendo escote. Otras, te parecerá que eres una especie de bollo gigante con patas y te echarás a llorar si te tropiezas en un cajón con tus vaqueros de siempre. Consuélate: hoy casi todas las marcas más conocidas tienen sus propias líneas de ropa premamá. Y si no, siempre te queda ese vestido cruzado en el que cabrás tengas la talla que tengas.

El parto

A lo mejor llevas pensando en este día desde el principio, aunque también es posible que no le hayas dado ninguna importancia durante casi todo tu embarazo. Pero llegará el día en que empieces a pensar en el parto. Probablemente has tenido que escuchar abundantes anécdotas. Las hay de dos tipos: «A mí casi ni me dolió y además lo olvidé casi enseguida» y la versión completa con todo tipo de detalles que te puede dar pesadillas durante meses. Sin embargo, por mucho que hayas leído u oído, no olvides que cada parto es diferente. No puedes saber cómo será el tuyo, así que no merece la pena preocuparse en exceso.

Sean cuales sean tus experiencias durante el embarazo, disfruta del momento.

Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.

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