Todo sobre tu bebé
Tu bebé es 10.000 veces más grande que el óvulo en el momento de su fertilización.
Debido al rápido crecimiento de su cerebro, que ahora tiene ya dos hemisferios claramente diferenciados, la cabeza de tu bebé es enorme en comparación con el resto del cuerpo, pero cada día tiene un aspecto más humano. Bajo una fina membrana de piel ya se distinguen los orificios de la nariz, los pabellones de las orejas y los ojos. La boca ya tiene labios y lengua. Sorprendentemente, ya se ha formado un primordio dental (un diente incipiente).
Todos los órganos han empezado ya a formarse y están en la posición correcta. El bebé empieza a desarrollar desde este momento los testículos, si es un niño, o los ovarios, si es una niña. La columna vertebral ya se aprecia; los huesos comienzan a formarse y ya se distinguen las articulaciones de codos y rodillas. Aunque los dedos están ya claramente definidos, siguen unidos entre sí por una membrana. En los próximos días, las «palas» de los pies comenzarán a desarrollar unas crestas que se convertirán en los dedos de los pies.
- Mide entre 13 y 16 mm, de la coronilla a la rabadilla
Y sobre la mamá...
¿Cada vez estás más cansada y te encuentras especialmente sensible? Quizás a estas alturas te sientas terriblemente agotada, sobre todo si ya tienes niños/as, sigues trabajando o intentas lidiar con todo a la vez. Probablemente te encuentres dando cabezadas a media tarde; recuerda que esto se debe a que tu cuerpo está trabajando a toda máquina para poder hacer frente al rápido, e importante, desarrollo de tu bebé. Intenta tomarte las cosas con calma.
Quizás los cambios hormonales te vuelvan especialmente sensible. Probablemente tu pareja se sienta tan confusa y preocupada como tú. Recuérdate que la autocompasión, el mal humor y la depresión (o un cóctel de todo esto) forman parte del embarazo y que todo irá pasando, a medida que avancen las semanas.
Si llevas tiempo esperando un bebé, a lo mejor te sientes culpable porque no estás tan feliz como te imaginabas. Bueno, ten en cuenta que el embarazo puede ser muy fatigoso. Por otra parte, si no buscabas quedarte embarazada, los cambios hormonales pueden hacer que el embarazo sea una carga aún más pesada. Sea cual sea tu caso, intenta hablar con alguien de tu confianza. Por mal que te estés sintiendo, seguro que hablar te ayuda a ver las cosas con perspectiva.
De los expertos
Todo el mundo sabe que no es nada recomendable beber alcohol durante el embarazo pero quizás quieras saber cuáles son las últimas recomendaciones sobre el consumo de este y otros productos. Aquí te ofrecemos un resumen:
Alcohol
Aunque las investigaciones demuestran que un elevado consumo de alcohol puede dar lugar al síndrome alcohólico fetal (SAF), lo cierto es que los científicos no han llegado a determinar con exactitud los efectos de una ingesta de pequeñas cantidades de alcohol en el feto.
Hoy, las autoridades suelen recomendar evitar consumir alcohol durante todo el embarazo; sin embargo, en países como Reino Unido, el National Institute for Clinical Excellence (NICE) recomienda no consumir nada de alcohol durante el primer trimestre y hacerlo de forma controlada (una o dos bebidas por semana) en los trimestres restantes.
Cafeína
La cafeína está presente en el té, el café y muchos refrescos, así como en el chocolate. Esta sustancia interfiere en la absorción de hierro y otros nutrientes, por lo que actualmente se recomienda que las embarazadas no consuman más de 200 mg de cafeína al día. Esto equivale a unas dos tazas de café o cuatro de té.
Sin embargo, no creas que tienes que abandonar tus bebidas calientes: a lo mejor este es el momento de probar el té verde, blanco o rojo. Estas bebidas tienen poca cafeína, pero sí contienen poderosos antioxidantes que tu cuerpo aprovecha para luchar contra las infecciones. También hay multitud de infusiones en el mercado: escaramujo, menta, hierba limón, jengibre o hinojo son algunas de las alternativas saludables que puedes tomar durante tu embarazo.
Bebidas saludables
Siempre es importante beber mucha agua, que además es la bebida más refrescante después de hacer ejercicio. Las bebidas isotónicas contienen minerales, pero también mucha azúcar.
Unos 3/4 de litro de leche o leche de soja satisfarán las necesidades de líquido de tu cuerpo y al mismo tiempo te aportarán calcio, magnesio, vitamina D y proteínas.
Los batidos de frutas son una forma estupenda de calmar la sed y añadir vitaminas a tu dieta, de paso. Prepararlos es sencillo: basta con mezclar alguna fruta como plátanos, fresas, frambuesas o arándanos con leche y yogur. Si quieres que esté más dulce, puedes añadirle miel.
El zumo de cereza negra puro es muy rico en nutrientes... y no tanto en calorías. Además, contiene mucho hierro y vitamina C y sabe muy bien mezclado con agua mineral.
Los caldos de verdura con carne son excelentes para mantener la hidratación y llenar el estómago, y es uno de esos platos que no te dará náuseas.