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  • Semana 13 - Artículo de actualización sobre tu embarazo

Todo sobre tu bebé

En este periodo se acaban de definir los últimos detalles del cuerpo de tu bebé. El cuello es más largo y la cabeza se desplaza hacia arriba, lo que le da un aspecto más humano. Los intestinos han pasado del exterior del cuerpo al interior del abdomen. La protuberancia que antes eran los órganos sexuales se convierte ahora en el pene o el clítoris, así que pronto podrás saber si estás esperando un niño o una niña.

Los huesos crecen con rapidez y los miembros se hacen cada vez más largos; es posible que tu bebé ya tenga algo de pelo. Los tobillos y las muñecas se forman y se separan los dedos de manos y pies, que además empiezan ya a desarrollar unas diminutas uñas y huellas dactilares.

Tu bebé también ha desarrollado varios reflejos a estas alturas y puede moverse si nota alguna presión contra tu abdomen (por ejemplo, quizás hayas notado un ligero cosquilleo durante la ecografía, aunque también es posible que tu bebé estuviera dormido todo el rato, sin saber que era el protagonista total del momento).

  • Mide unos 7 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
  • Pesa cerca de 25 gramos

Y sobre la mamá...

Cuando llega el segundo trimestre, es probable que hayas ganado algo más de 2 kilos. Es importante que sigas manteniendo una alimentación sana, porque los nutrientes que transporta tu sangre le llegan ahora a tu bebé a través de la placenta. Además, probablemente te sientas algo floja si te saltas alguna comida; lo mejor es ir comiendo pequeñas cantidades, pero a menudo, en lugar de hacer dos comidas importantes al día.

Es posible que ahora mismo no te apetezca mucho hacer deporte. De hecho, quizás con solo oír hablar del tema te entren ganas de acurrucarte todavía más en el sofá. Pero ahora que tu corazón está realizando un esfuerzo mayor y que tu tripita va creciendo, es importante que te mantengas todo lo activa que puedas para evitar engordar demasiado, aliviar la tensión de la espalda y aumentar las endorfinas del cuerpo (las endorfinas son esas hormonas que te ayudan a sentirte bien y a estar de buen humor).

Hacer ejercicio no solo te servirá para mejorar tu salud en general, sino que también te mantendrá en forma para el parto. Entre las ventajas que esto tiene podemos indicarte un parto más rápido y una mejor recuperación posparto. También es menos probable que tengas un bebé prematuro o que tengas cualquier complicación si te mantienes sana y en forma a lo largo del embarazo. Los músculos del suelo pélvico son importantes para mantener la cabeza de tu bebé en la mejor posición posible durante el parto. Incluso pueden facilitar y acortar el parto, así que es importantísimo que los trabajes muy bien.
 

De los expertos

Incluye algo de ejercicio en tu rutina semanal. No hace falta que vayas al gimnasio: ¡basta con que te des un paseo por todas las tiendas de bebés de la ciudad!

Andar es el ejercicio que suelen preferir las embarazadas, porque es fácil de incluir en las rutinas diarias, y además es gratis. Un paseo de una hora al día te pondrá en forma en seis semanas, o incluso antes.

El yoga, por otra parte, es muy bueno para la circulación; mejora la flexibilidad, contribuye a mantener posturas saludables y puede servir para aliviar una serie de molestias relacionadas con el embarazo. Además, la respiración yóguica también puede ayudarte a estar relajada durante el parto.

La natación es un ejercicio de bajo impacto que no fuerza la espalda ni las piernas y que te evita caídas y golpes de calor.

Las pelotas de ejercicio (también llamadas de Pilates) te pueden ayudar a mejorar la resistencia y equilibrio. Si te sientas en una de estas pelotas entre 20 y 45 minutos, mejoraras sin esfuerzo la resistencia y flexibilidad de la espalda y la cadera, así como los músculos de los muslos.

Los ejercicios de resistencia, como levantar pesos pequeños, mejoran la densidad ósea y preparan tu cuerpo para las tareas físicas del último periodo del embarazo y el parto.

El baile también te ayudará a mantener el corazón y los músculos en forma y contribuirán a tu equilibrio y flexibilidad, aparte de que es muy entretenido.

Haz deporte con cuidado:

  • Tus ligamentos han aumentado de flexibilidad, para prepararse para el crecimiento del bebé, debido a la hormona relaxina. Ten cuidado al practicar cualquier ejercicio; hazlo con suavidad y no fuerces excesivamente las articulaciones y los ligamentos.
  • No hagas ejercicio hasta agotarte ni hasta quedarte sin aliento.
  • Evita cualquier ejercicio que fuerce la zona lumbar o las piernas o que te obligue a permanecer tumbada sobre la espalda si esta postura te marea o da vértigo.
  • No intentes reforzar los músculos abdominales; añadir presión a esta zona solo conseguirá que los músculos se separen aún más.
  • Ten en cuenta que tu punto de equilibrio está cambiando, así que tendrás que tener cuidado cuando montes en bicicleta, especialmente en los últimos meses de embarazo.
  • Después de la semana 20 no es recomendable que practiques ningún deporte de competición más duro, porque tu tripita podría llevarse algún impacto directo. Además, no te interesa forzar los ligamentos en caso, por ejemplo, de una caída.
  • No lo olvides: si vas a empezar un programa de fitness nuevo, ve despacio y tómatelo con calma. Respeta los límites de tu cuerpo.
  • Dedica siempre unos 10 minutos a calentar, practicando unos estiramientos suaves, antes de iniciar una rutina más vigorosa. Refréscate, bebe agua y relájate entre 5 y 15 minutos después de hacer ejercicio.
  • En general, lo importante es aplicar el sentido común: busca una actividad divertida y relajante y detente inmediatamente si notas algún dolor o no te sientes cómoda.

Suelo pélvico

Por último, aunque no por eso menos importante, no te olvides de practicar los ejercicios del suelo pélvico. Estos músculos tienen la forma de una hamaca, que va desde el hueso púbico hasta el cóccix. Estos son los músculos que se utilizan para frenar el flujo de orina, por ejemplo. Sin embargo, la tensión a la que los somete el embarazo y el parto los puede debilitar y dar lugar a una incontinencia urinaria de esfuerzo (que consiste en la pérdida de unas gotas de orina al toser, reír o hacer un esfuerzo para levantar pesos). También son cruciales para el parto, por lo que realmente merece la pena ejercitarlos, tanto durante el embarazo como después.

Primero tienes que identificar los músculos. Cuando vayas al baño (si estás embarazada esto puede ser... ups, ahora mismo, probablemente), detén la salida de orina. Los músculos que usas para ello son los músculos del suelo pélvico. Para reforzarlos, basta con tensarlos y relajarlos diez veces.

Cuando domines la técnica básica, intenta realizar repeticiones, tensándolos brevemente entre 10 y 25 veces cada día, hasta que llegues a las 100 repeticiones al día. Después, prueba a tensarlos y mantener la tensión durante un tiempo. Para ello, empieza tensando suavemente el músculo de la parte inferior del suelo pélvico y ve tensándolo hacia arriba lentamente. Luego, afloja y vuelve a empezar. A medida que vayas practicando, podrás mantener la tensión más tiempo y realizar más repeticiones.

Estos ejercicios los puedes hacer en cualquier momento y lugar, y nadie se dará cuenta. Por ejemplo, puedes practicarlos mientras estás al teléfono, esperando en un semáforo o haciendo cola. ¿Por qué no pruebas ahora mismo?

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Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.

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