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  • Semana 16 - Artículo de actualización sobre tu embarazo

Todo sobre tu bebé

Hasta ahora, la cabeza de tu bebé ha crecido más rápido que el resto del cuerpo; sin embargo, ahora el cuerpo empieza a ganar terreno y cada vez estará más proporcionado. Sin embargo, todavía no tiene una capa de grasa y su piel sigue siendo muy fina.

Los huesos empiezan a endurecerse en esta semana. La cabeza de tu bebé ya se mantiene erguida y los movimientos de las extremidades están coordinados, de modo que ya puede formar un puño, agarrar con fuerza o chuparse el pulgar. Si tienes suerte, quizás lo puedas ver en una ecografía. También en esta época tu bebé empezará a hacer unos movimientos con los que parece buscar un pezón.

La cara de tu bebé cada día tiene más detalles: los ojos están cada vez más próximos, y ya están orientados hacia adelante, y las cejas y pestañas empiezan ahora a aparecer. Aunque sus párpados seguirán cerrados hasta la semana 25, tu bebé ya es capaz de percibir los cambios en la intensidad de la luz a través de su fina piel.

  • Mide unos 12 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
  • Pesa alrededor de 90 g

Y sobre la mamá...

Si tu embarazo no tiene complicaciones, es probable que estas sean las mejores semanas. Tu ritmo cardiaco ha aumentado alrededor de un 20%, así que tu cuerpo se beneficia de un mayor riego sanguíneo. Por eso tu piel está más firme y suave y quizás tengas un aspecto saludable y radiante.

Otros síntomas menos agradables y que nunca desaparecen por completo, son el estreñimiento que podrías padecer cuando la progesterona (otra hormona) ralentice tus digestiones y el útero ejerza presión sobre tu vejiga y tus intestinos. Beber dos litros de agua al día y sumar más fuentes de fibra a tu dieta podrían aliviarlos.

Por otra parte, unos niveles elevados de hormonas pueden provocarte congestión nasal, debido a la inflamación de las membranas mucosas. El mayor aporte de sangre también puede suponer una presión mayor en los vasos de la nariz, lo que podría ocasionarte sangrados ocasionales. En este caso, es bueno ingerir alimentos ricos en vitamina C, pero procura evitar las gotas para la nariz, salvo que tu médico o matrona te recomienden su uso.

De los expertos

Durante el embarazo tu médico o matrona te harán revisiones regulares y exploraciones para asegurarte de que tanto tú como tu bebé estáis sanos.

Sin embargo, ten presente que no todos los hospitales realizan todas las pruebas disponibles. Si no están disponibles en un hospital local, es posible que te remitan a otro centro. Por eso, siempre es aconsejable preguntar a tu matrona o médico de familia qué pruebas te harán en tu hospital local. Para que te hagas una idea de las pruebas más comunes a las 16 semanas, aquí te ofrecemos un pequeño resumen:

Ecografía
Una exploración más avanzada, normalmente denominada «ecografía de diagnóstico prenatal» sobre las semanas 18 a 20 para detectar cualquier posibilidad de anomalía grave, como espina bífida o hidrocefalia y para comprobar el desarrollo de tu bebé. Las ecografías no son invasivas y no entrañan riesgos conocidos para la salud de la madre ni del bebé.

El análisis de sangre AFP, alfa feto proteína sérica materna
Este sencillo análisis de sangre se realiza entre las semanas 16 y 18 y se trata de un procedimiento de exploración (es decir, no es una prueba diagnóstica precisa) que pretende medir el nivel de alfa feto proteína de la madre. Si el nivel es alto, significa que existen posibilidades de que haya un defecto en el tubo neural, como espina bífida. Un nivel bajo, por otra parte, señala la posibilidad de un síndrome de Down. Sin embargo, aunque te detecten un nivel alto o bajo de AFP, ten presente que esto no significa necesariamente que haya algún problema. Hay otras pruebas, como una ecografía detallada o una amniocentesis, que pueden confirmar o descartar la presencia de un defecto en el tubo normal. El análisis de AFP no conlleva ningún riesgo para ti ni para tu bebé y los resultados suelen estar disponibles en pocos días.

Amniocentesis
La amniocentesis se suele realizar entre las semanas 16 y 20 del embarazo. El objetivo fundamental es detectar cualquier alteración cromosómica, como el síndrome de Down. En esta prueba se introduce una fina aguja en el abdomen de la madre para extraer una pequeña cantidad de líquido amniótico. Después se analiza el líquido en laboratorio, y los resultados de ese análisis permiten diagnosticar trastornos en el tubo neural y otras anomalías estructurales, en un plazo aproximado de una semana. Los resultados para determinar otras patologías, como el síndrome de Down, síndrome de Turner o trastornos metabólicos congénitos y patologías relacionadas con el sexo del bebé, suelen tardar más tiempo, en torno a tres o cuatro semanas. La amniocentesis conlleva un ligero riesgo de aborto (inferior al 1%), por lo que no es una prueba que se practique de forma rutinaria.

Prueba de vellosidades coriónicas
Esta prueba permite diagnosticar patologías que no podrían detectarse hasta la semana 16 de otro modo. Esta prueba solo se realiza cuando se considera que una mujer tiene un riesgo elevado de tener un bebé con algún tipo de anomalía. Puede realizarse entre las semanas 10 y 14 o entre las semanas 18 y 20, si en la segunda ecografía se detecta algún problema.

Durante la prueba se utiliza un ecógrafo que muestra la posición de la placenta para extraer un diminuto fragmento de esta para realizar las pruebas. Los resultados suelen estar disponibles con bastante rapidez (entre 2 y 12 días). No se sabe exactamente cuál es el índice de abortos provocados por la prueba de vellosidades coriónicas en el primer trimestre, pero se piensa que puede rondar el 2%. Sin embargo, si esta prueba se realiza alrededor de la semana 18, el riesgo de aborto es, probablemente, el mismo que el de la amniocentesis.

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Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.

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