
 
Todo sobre tu bebé
Cada semana tu bebé se parece más al bebé que será cuando nazca: el cabello y las cejas empiezan a crecer y los párpados ya están bien desarrollados, y aunque todavía no se separan, es posible que tu bebé ya esté haciendo movimientos de parpadeo.
Tu bebé está acumulando cada vez más grasa para mantenerse caliente, aunque su piel sigue siendo traslúcida, de tono entre rojo y rosado, y arrugada. Aparecen los primeros indicios de unos dientes, en forma de primordios dentales situados bajo la línea de la encía.
Si esperas una niña, tendrá cerca de siete millones de óvulos en los ovarios. En esta época aparecen los pezones de niños y niñas.
- Mide unos 19 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
- ¡Ya pesa casi medio kilo!
Y sobre la mamá...
A medida que tu barriga va tomando forma, probablemente te sientas más aliviada al saber que cada vez pareces más embarazada y menos regordeta. Sin embargo, con el avance de tu embarazo, el peso de tu bebé te irá empujando hacia adelante, por lo que probablemente vayas arqueando la espalda (o quizás empieces a andar al estilo John Wayne) para compensar y quizás no te des ni cuenta de que lo estás haciendo.
El dolor de espalda es frecuente durante el embarazo, por lo que mantener una postura saludable es fundamental. Ejercicios de bajo impacto, como la natación, el yoga o andar te ayudarán a reforzar los músculos. Algunos ejercicios de estiramiento, por otra parte, quizás te alivien un poco el dolor lumbar. Es probable que en tu zona haya cursos de ejercicios para el embarazo; pregúntale a tu matrona cuáles serían los más recomendables.
Otra de las quejas más comunes en este periodo es el dolor en las costillas. Esto se debe a que el útero está empujando el diafragma y los órganos internos hacia arriba; además, probablemente tu bebé también esté lanzando unas patadas bien dirigidas, así que en ocasiones te puede resultar muy difícil sentarte, tumbarte y hasta respirar. Los estiramientos te aliviarán y durante el embarazo puedes tomar paracetamol, si los dolores son muy intensos.
De los expertos
Un alivio para la espalda
os dolores lumbares durante el embarazo pueden ser muy variados. Pueden ser dolores leves, agudos o intermitentes; en la zona superior de la espalda, hacia la rabadilla u horizontales. Esto se debe al reblandecimiento y estiramiento de los ligamentos, provocados por la relaxina, aunque la ganancia de peso y el cambio del centro de gravedad que se producen durante la última mitad del embarazo también pueden hacer que tus músculos se resientan.
La mayor parte del dolor lumbar se puede aliviar, e incluso evitar, con una postura adecuada. Una buena postura es clave, así que comprueba tu postura en un espejo siempre que puedas. Estira y endereza la columna vertebral desde la nuca hasta la rabadilla: estírate como si te estuvieran tirando hacia arriba con un hilo enganchado en la coronilla, mientras mantienes los hombros rectos y horizontales. Después, mete el trasero, deja caer los hombros y mantenlos hacia atrás y mete los músculos del estómago para que sujeten el peso de tu bebé.
Ayudas prácticas para el dolor lumbar
No tienes por qué sufrir pasivamente los dolores lumbares del embarazo: toma medidas prácticas para reforzar los músculos dorsales que te ayuden a reducir tu incomodidad. Aquí te ofrecemos algunas sugerencias:
Practica yoga. El yoga prenatal es una buena forma de aprender a moverse con una correcta alineación de la espalda. Seguramente en tu zona haya algún profesor especializado en cursos para embarazadas.
Siéntate bien. Es importante que mantengas una buena postura al sentarte, sobre todo si te pasas todo el día sentada. Llévate un cojín pequeño y firme para apoyar la parte baja de la espalda; intenta mantener los pies elevados con un reposapiés para evitar que se te hinchen los tobillos.
Mantente cómoda al ordenador. Si trabajas en una oficina, asegúrate de que la pantalla esté a la altura de tu línea de visión y de que estés situada justo frente a la pantalla, en un ángulo directo y natural, para que no tengas que agacharte hacia adelante ni forzar la espalda.
Usa un soporte lumbar en el coche. Si pasas mucho tiempo en el coche, los respaldos con cuentas y soporte lumbar te pueden dar un masaje continuo mientras estés al volante.
Utiliza un calzado adecuado. Asegúrate de que los zapatos encajan correctamente y de que ofrecen un buen soporte para el arco del pie. Los zapatos de tacón aumentan la presión de tus rodillas y articulaciones y te hacen más propensa a sufrir caídas.
Levanta los pesos correctamente. Evita levantar o transportar objetos pesados para evitar cargar los ligamentos. Si tienes que levantar alguna cosa, dóblate por las rodillas y mantén la espalda todo lo recta que puedas.
Estírate como los gatos. Ponte a cuatro patas sobre las rodillas y estírate como un gato o estira la espalda presionándola contra la pared, como si estuvieras en una silla imaginaria.
Usa una pelota de Pilates. En casa, es mejor que te sientes sobre una pelota de Pilates, en lugar de repanchingarte sobre un sofá para ver la televisión. Esto aliviará la tensión de tu espalda y pelvis y mejorará la flexibilidad de los ligamentos de la cadera.
Emplea una terapia con agua. La natación aliviará la presión de la columna vertebral y los ligamentos; también te dará más flexibilidad, resistencia y fuerza para el momento del parto y la recuperación posterior.
Date un buen baño. Después de una larga jornada, un baño caliente puede ser tu mejor aliado. Sin embargo, en el primer trimestre no te bañes con el agua a más de 38 ºC.
Duerme bien. Si duermes de lado, suele ser aconsejable apoyar la pierna que queda encima sobre unas almohadas, para que la rodilla quede a la altura de la cadera. Usa una almohada firme para apoyar bien la curva de la nuca.
Date algún masaje. Los masajes antes del parto pueden ser un gran alivio. Pide consejo a tu matrona o a tu profesor de las clases de preparación al parto; también tus amigos y colegas te pueden ayudar.
Usa un refuerzo especial para la tripa. Existen cinturones especiales para llevar bajo la ropa y otras prendas con soporte lumbar que distribuyen mejor el peso de la tripa. Si optas por el cinturón, asegúrate de que está diseñado para el embarazo (existen también cinturones para el levantamiento de pesas, pero no son adecuados).