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  • Semana 32 - Artículo de actualización sobre tu embarazo

 

Todo sobre tu bebé

Tu bebé habrá engordado cerca de 900 gramos desde el mes pasado y pesará alrededor de 1600 o 1700 g. A medida que el cuerpo va acumulando grasa y músculo para prepararse para el parto, la piel se vuelve menos transparente; cada vez, el feto parece más un bebé recién nacido. La mayoría de las arrugas está desapareciendo ya de su cara.

Ahora, todavía puede mover la cabeza y está practicando movimientos de respiración, pero tiene mucho menos espacio, por lo que sus movimientos serán cada vez más lentos y espaciados en el tiempo. Dentro de poco, probablemente tu bebé se colocará con la cabeza hacia abajo, para prepararse para la salida. Sin embargo, algunos bebés no cambian de posición hasta el parto mismo.

  • Mide unos 28,5 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
  • Pesa alrededor de 1650 g

Y sobre la mamá...

¡Ya solo quedan ocho semanas! Ahora tu tripa te llega justo debajo del pecho y el útero ocupa casi todo el abdomen. Por tu parte, probablemente hayas engordado alrededor de 9 kg, por lo que tu pelvis y piernas notarán el sobreesfuerzo. Descansa siempre que puedas, poniendo las piernas en alto. Tu ritmo metabólico ha aumentado alrededor del 20%, por lo que es posible que te sientas acalorada y sudorosa, aunque estés en pleno invierno.

Si has observado una sensación de quemazón en las manos, o que se te duermen, no te preocupes: son síntomas del síndrome del túnel carpiano, provocados por la retención de líquidos que puede comprimir los nervios que hay dentro de las muñecas, provocando dolores y un cosquilleo que desaparecerán después del parto.

A estas alturas, probablemente las contracciones de Braxton Hicks duren hasta 30 segundos y te asalten varias veces al días, porque tu cuerpo empieza a practicar para el parto. Esta tensión en tu barriga se hará cada vez más intensa a medida que se acerque el final de tu embarazo. No te dejes engañar ni pienses que estás de parto: ¡estas contracciones indoloras no se parecen en nada a las contracciones de verdad!

De los expertos

Durante el embarazo, las hormonas provocan cambios en la digestión de los alimentos. En primer lugar, el proceso en sí se ralentiza, para que tu cuerpo pueda absorber más nutrientes. Desgraciadamente, esto te provocará estreñimiento, sensación de hinchazón y gases.

También es posible que tu estómago esté más sensible y que elimine rápidamente todos los alimentos que considere poco saludables. Esto se traduce en ocasionales periodos de diarrea o vómitos. Y finalmente, a medida que avance el embarazo, quedará menos espacio para los alimentos en el intestino. ¿Qué significa esto? Acidez, sensación de estar llena e indigestión. ¡Lo que te faltaba!

Si tienes gases y te sientes hinchada, busca los alimentos que te provocan el malestar. Para ello, puedes llevar un diario de alimentación para saber qué comiste entre cuatro y ocho horas antes de que te diera el ataque. Las judías, el repollo y el brócoli son alimentos famosos por provocar gases; algunas personas tienen problemas para digerir la leche, por lo que los lácteos también pueden ser una causa. Si padeces estreñimiento, lo mejor son los remedios de toda la vida: más fibra en la dieta, más agua, ciruelas y zumo de ciruelas. Pasear después de comer también puede aliviarte, porque estimula la digestión y agiliza el proceso de tránsito de los alimentos por los intestinos.

Para aliviar la acidez y la indigestión, puedes probar a hacer comidas más ligeras cada pocas horas en lugar de dos comidas abundantes al día. Procura que la cena sea la comida más ligera del día. También puedes beber líquido al menos media hora antes en lugar de durante las comidas. Si tienes una acidez fuerte, quizás puedas evitar el reflujo poniéndote en una posición parcialmente erguida, de modo que el pecho quede por encima de las caderas.

Las crisis de diarrea y vómitos de menos de 24 horas son bastante frecuentes. Sin embargo, si duran más de ese tiempo, si empiezas a sentirte débil o te duele la cabeza o el cuerpo, ponte en contacto con tu ginecólogo o matrona.

De hecho, si tienes cualquier problema intestinal de más de uno o dos días y no logras superarlo bebiendo más agua, haciendo más ejercicio y comiendo platos más ricos en fibra y evitando alimentos pesados, habla con tu ginecólogo o médico de cabecera para que te recomiende una medicación que te ayude a aliviar los síntomas.

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Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.

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