Todo sobre tu bebé
Tu bebé está cada día más regordete, a medida que la grasa se va depositando en sus brazos y piernas. Los bebés suelen ganar algo más de 200 g por semana hacia el final del embarazo, aunque estas cifras son solo aproximadas.
A medida que el útero se va volviendo más fino, entra más luz lo que influye en el ritmo de sueño y vigilia del bebé. La placenta ha alcanzado la madurez y el volumen de líquido amniótico disminuye, a medida que tu bebé va llenando casi todo el espacio del útero.
Tu bebé está fabricando cortisol para ayudar al desarrollo de los pulmones y acumula nutrientes de tu cuerpo, todo para prepararse para el parto. En esta fase, el tracto digestivo sigue siendo demasiado inmaduro para ser totalmente independiente; por eso, los bebés que nacen alrededor de esta semana suelen perder más peso en los primeros días que los que llegan a término.
- Mide unos 31 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
- Pesa alrededor de 2270 g
Y sobre la mamá...
En esta semana, te sentirás bastante cansada y pesada. Si te duele la espalda, prueba a usar un cinturón de apoyo y evita levantar pesos y estar de pie durante mucho tiempo. En el lado positivo, ten en cuenta que al llegar al noveno mes comenzarás a ganar menos peso.
Dentro de poco, llegará el «encajamiento» y notarás que la tripa está de pronto más baja. Esto ocurre cuando tu bebé se mueve en la pelvis para prepararse para el parto; notarás que te resulta más fácil respirar y notarás menos presión en el estómago. También puede ocasionar una sensación de «arrastre» en la pelvis, ahora que el peso de tu bebé se ha desplazado; también la presión en la vejiga te hará ir al baño aún más a menudo.
El lado bueno es que, una vez que tu bebé se encaje, probablemente te queden entre dos y cuatro semanas por delante. Sin embargo, ten presente que algunos bebés no se encajan hasta el momento mismo del parto, sobre todo en los segundos embarazos y posteriores.
De los expertos
En la mayoría de las sociedades del mundo, los bebés no nacen en hospitales, ayudados por médicos, sino en casa o en centros atendidos por matronas, que ofrecen ayuda durante todo el tiempo que dure el parto. Sin embargo, en España la gran mayoría de los bebés nace en los hospitales y la mayor parte de la atención durante el parto la proporcionan matronas que trabajan por turnos y se ocupan de varios pacientes.
Las investigaciones han demostrado que una ayuda social positiva durante el parto reduce la necesidad de tomar calmantes y las posibilidades de una intervención médica durante el parto y contribuyen a proporcionar a las mujeres una experiencia muy positiva. Por eso es tan importante tener un compañero que te apoye durante el parto. La mayor parte de las mujeres elige a su pareja como acompañantes durante el parto, pero tú quizás prefieras tener a una buena amiga o a tu madre cerca, o incluso contar con la ayuda de varias personas.
Tu compañero durante el parto no te ofrecerá solamente una mano que apretar, ni te servirá para desahogarte cuando el dolor resulte insoportable, sino que te puede ayudar a soportar mejor las contracciones o puede aliviar el dolor con un masaje. Tu acompañante te ayudará también a encontrar las posiciones más cómodas durante el parto y, lo que es más importante, te ofrecerá apoyo y te dará tranquilidad durante los momentos más duros.
Prepáralos para este momento explicándoles previamente cuál es tu plan para el parto. Ellos serán tus ojos y tus oídos, interpretarán tus deseos y te ayudarán a comprender los consejos de tu matrona, sobre todo si llega algún momento en que te sientas algo desbordada. También es bueno que sepan qué va a ocurrir si es la primera vez que asisten a un parto; lo último que necesitas es un/a compañero/a aterrorizado/a, que se vaya a desmayar al ver la primera gota de sangre o que salga corriendo a esconderse en el peor momento.
Please note that the contents of this section are for information only and are not intended as medical advice or Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.