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  • Semana 38 - Artículo de actualización sobre tu embarazo

Todo sobre tu bebé

Esta semana, las uñas de los pies de tu bebé habrán llegado al final de los dedos, y seguirán creciendo. No te sorprendas si tienes que cortarle las uñas de las manos y los pies nada más nacer.

En los intestinos de tu bebé se está acumulando meconio. Esta sustancia verde oscura es la primera caquita de tu bebé, y la expulsará poco después del parto (o incluso durante el parto). Está formado por células y productos de desecho del hígado, el páncreas y la vesícula biliar de tu hijo, que se han ido acumulando durante el embarazo.

A medida que tu bebé se encaje en la pelvis, quizás notes pinchazos, porque su cabeza presionará contra tus nervios. Estos pinchazos pueden ser como descargas eléctricas, que notarás en la vagina y en las piernas.

  • Mide unos 34 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
  • Pesa alrededor de 3000 g

Y sobre la mamá...

Alrededor de estas fechas, quizás notes unas pérdidas sanguinolentas cuando vayas al baño. Se trata del tapón mucoso que sella la abertura del útero para proteger a tu bebé de las infecciones. Su textura es gelatinosa o viscosa; puede ser blanquecino, amarillento o de un tono marrón, con hebras de sangre. Esto puede indicar que el parto va a comenzar inmediatamente o que el parto ocurrirá en una o dos semanas. Sea cual sea el caso, sigue siendo un signo muy emocionante de que estás a punto de dar a luz. No te olvides de contárselo a tu matrona en tu próxima cita.

En esta semana es probable que te sientas cansada e incómoda. Es posible que te cueste dormir, por la tripa, y que notes contracciones de Braxton Hicks más a menudo. Quizás también se deba a que te sientas nerviosa porque se acerca ya el día. Intenta descansar todo lo posible. Cuando te sientas llena de energía, intenta no quedarte en casa: sal a pasear, si puedes, porque el ejercicio puede acelerar el parto.

De los expertos

Una noche del tirón

El embarazo se está volviendo aburrido... justo cuando más necesitas dormir, es cuando más te cuesta conciliar el sueño. Por la noche, cada pinchazo y cada momento de dolor parece que se multiplica por diez. Además, es posible que en las últimas semanas del sueño los patrones de sueño y vigilia de la madre y del niño se sincronicen. ¿Será esta la forma que tiene la naturaleza de prepararte para todas esas tomas nocturnas que te esperan? Pero no te rindas: aquí te damos algunos consejos para que descanses mejor por las noches.

  • Evita las comilonas por la noche, porque solo te harán sentir más llena y empeorarán tu acidez. Come platos ligeros y fáciles de digerir.
  • Realiza una serie de ejercicios de estiramiento antes de irte a la cama. Estira las piernas detrás de ti, para trabajar los músculos de las pantorrillas. Levanta los brazos por encima de la cabeza y luego estíralos al nivel de los hombres y haz círculos en el aire. Esto acabaría con los calambres y mejoraría la circulación.
  • Date una ducha o un baño calientes (aunque no demasiado calientes) antes de acostarte; pídele a tu pareja que te ayude a entrar y salir del baño.
  • Bebe mucha agua durante el día pero evita las bebidas con cafeína, como el té, el café o los refrescos de cola después del mediodía. Un vaso de leche templada por la tarde te puede ayudar a conciliar mejor el sueño.
  • Duerme sobre tu lado izquierdo para aliviar la presión de las arterias y órganos principales y usa almohadas para apoyarte y sujetarte mejor. Prueba varias combinaciones, como dos o tres almohadas extra firmes y grandes donde puedas apoyar la espalda y otra entre las piernas que te alivie la presión.
  • Procura no ver la tele en la cama. Cierra las cortinas y apaga todas las luces para que la oscuridad sea total a la hora de acostarte.
  • Relájate con algo de música. Por ejemplo, puedes usar un reproductor de CD con auriculares para escuchar CD hipnóticos para el embarazo o música suave y relajante. Esta música también te puede ayudar a relajarte durante el parto.
  • Asegúrate de que la temperatura de la habitación sea cómoda. Si notas demasiado frío o demasiado calor, te sentirás más intranquila.
  • Practica técnicas de respiración y relajación que hayas aprendido en el curso de preparación al parto para calmarte y ayudarte a dormir.
  • En ocasiones, un simple cambio de entorno te ayudará a relajarte y dormirte. Prueba a cambiar de cama o a pasarte al sofá o a un sillón cómodo, con una almohada y una manta.
  • No des vueltas. Si te cuesta mucho dormirte, enciende la luz y lee durante un rato, para olvidarte de las preocupaciones.
  • Si no duermes lo suficiente y te despiertas cansada por la mañana, procura echarte una siesta durante el día.

Saca el máximo partido de la situación: quizás recuerdes con nostalgia estas noches cuando lleves un mes conviviendo con tu recién nacido y sus exigencias nocturnas.

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Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.

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