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  • Semana 39 - Artículo de actualización sobre tu embarazo
 

Todo sobre tu bebé

Tu bebé está en un espacio muy ajustado y quizás el nivel de líquido amniótico comience a disminuir. El peso medio de los bebés a estas alturas del embarazo es de 3150 g, aunque tu bebé puede ser hasta 1300 g más ligero o más pesado en el momento del nacimiento; los niños suelen ser más pesados que las niñas.

Puedes estar segura de que tu bebé está totalmente desarrollado ya y de que está listo para vivir fuera del útero. Los huesos del cráneo de tu bebé están listos para el nacimiento; no se fusionarán hasta después del parto. Por ahora siguen siendo bastante blandos y se deslizan uno sobre otro para que la cabeza pueda pasar por la cérvix sin causarle daños.

La vérnix blanca y cremosa que cubría la mayor parte del cuerpo de tu bebé ha desaparecido casi por completo, pero quizás todavía le queden restos en las articulaciones y pliegues de la piel.

  • Mide unos 34,5 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
  • Pesa alrededor de 3200 g
 

Y sobre la mamá...

A medida que se aproxima la fecha del parto, la cabeza de tu bebé se va encajando y la cérvix se distiende y, probablemente, se dilata. Las contracciones de Braxton Hicks pueden volverse más frecuentes e incómodas, aunque siguen sin ser las definitivas, salvo que se vayan volviendo más duraderas, intensas y frecuentes.

Los movimientos de tu bebé se pueden ralentizar considerablemente antes del parto, simplemente porque casi no tiene espacio para moverse. Es como si estuviera reservando la energía. Sin embargo, es conveniente que estés atenta a los niveles de actividad de tu bebé. Llama a tu médico si observas una reducción drástica de movimientos.

Quizás los días te parezcan eternos, sobre todo si no hacen más que llamarte porque todos quieren saber si ya se ha producido el acontecimiento. Intenta no preocuparte por nada y haz un esfuerzo por cuidarte. Date algún capricho, como ir al cine, hacerte un tratamiento facial, ir a cenar fuera o cortarte el pelo. Después de todo, quizás pase un tiempo antes de que puedas disfrutar de un momento solo para ti otra vez.

 

De los expertos

Ayuda después del parto

Si es tu primer embarazo, quizás te cueste imaginar la vida con un bebé. Por maravilloso que sea tener un bebé, ten presente que es duro al principio. Por eso, es recomendable pensar en la ayuda que vas a necesitar al principio, en los primeros días y semanas.

Los recién nacidos no suelen dormir más de tres o cuatro horas seguidas. De cada 24 horas suelen pasar despiertos alrededor de 7, y la mitad de ese tiempo lo pasan llorando. Dicho de otro modo: es probable que te sientas agotada, estresada y especialmente sensible.

Mientras tú te dedicas a satisfacer las exigencias continuas de tu bebé, tus niveles hormonales volverán a la normalidad y tu cuerpo empezará a recuperarse de las exigencias físicas del embarazo y el parto. Además, apenas dos semanas después del parto, probablemente tu pareja vuelva al trabajo. Así que es casi seguro que necesitarás algún tipo de ayuda extra.

Las familias suelen venir al rescate. Muchas parejas llaman a algún familiar para que les eche una mano, por lo menos al principio. Sin embargo, asegúrate de que pides la ayuda que necesitas de verdad: es posible que tu madre prefiera tener en brazos al bebé en lugar de ocuparse de las tarifas domésticas. Lo mejor es hacer un trato, puede darle todos los mimos que quiera, pero luego tiene que meter la ropa a lavar.

  • Pídele a los amigos y familiares que puedas ayuda en lo siguiente:
  • Tareas domésticas
  • Las comidas (por ejemplo, que traigan comida de vez en cuando)
  • La compra
  • Tu bebé, mientras tú descansas
  • Los niños/as mayores, si tienes más hijos/as (por ejemplo, se los pueden llevar a pasar el día de excursión)
  • Las mascotas (pueden sacar a pasear al perro)
  • Tu bebé... mientras tú te tomas un par de horitas libres.

Intenta escalonar las visitas y la ayuda para que tengas ayuda siempre que lo necesites, durante el tiempo que lo necesites. Hay un proverbio africano que dice que «hace falta un pueblo entero para educar a un niño».

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Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.

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