Artículos

  • Todos
  • Bebé a bordo
  • Tu embarazo
  • Semana 40 - Artículo de actualización sobre tu embarazo

Todo sobre tu bebé

Parece increíble que hayas llevado a tu bebé durante tanto tiempo, pero dentro de poco lo tendrás en brazos. Los bebés de media pesan unos 3400 g al nacer, aunque tu bebé puede pesar entre 2700 g y 4500 g.

Tu bebé ha desarrollado una gruesa capa de grasa subcutánea, que le da un aspecto rechoncho y le sirve de reserva para los primeros días después del parto.

A estas alturas, todos los sistemas de tu bebé están desarrollados y listos para funcionar. Sus pulmones siguen fabricando grandes cantidades de surfactante para mantener los alveolos abiertos. La mayor parte del trabajo ya está hecha, así que en esta semana tu bebé seguirá madurando, ganando alrededor de 225 g por semana, y sus uñas y pelo seguirán creciendo.

Mide unos 35 cm desde la coronilla hasta la rabadilla
Pesa alrededor de 3400 g

Y sobre la mamá...

Esto es cada día más difícil. En esta semana sentirás, probablemente, dolores en la zona lumbar, sobre todo al levantarte y al toser, debido al estiramiento de tus músculos y ligamentos debido al peso del bebé y del útero. En ese caso, practica los ejercicios del suelo pélvico siempre que puedas y tensa los músculos cuando te levantes o te agaches.

A medida que la cabeza de tu bebé se encaja, quizás notes dolor entre las nalgas o sientas un dolor intenso que te recorre las piernas, si el cuerpo de tu bebé comprime algún nervio. Quizás la cérvix haya comenzado a borrarse y dilatarse, pero solo tu matrona o tu médico lo podrán confirmar, con un examen interno.

Es posible que te sientas con ganas de empezar el parto y al mismo tiempo asustada por lo que te pueda ocurrir. Por difícil que te parezca, intenta relajarte y no preocuparte. Ve películas, sal con amigos y duerme, y descansa todo lo posible.
 

De los expertos

El parto: en qué consiste

Las contracciones
Probablemente cuando llegue el momento notarás que las contracciones van en serio. Las de verdad son dolorosas, y se hacen cada vez más intensas y frecuentes. No te preocupes porque no es probable que des a luz en el baño o en el asiento trasero de un coche: tendrás mucho tiempo para llegar de sobra al hospital.

Incluso si estás segura de estar de parto, no es necesario que salgas corriendo al hospital inmediatamente. Las investigaciones recientes muestran que las mujeres que ingresan en el hospital antes de que el parto esté avanzado suelen tener partos con una mayor intervención médica y también tienen un riesgo mayor de cesárea, así que quizás sea más recomendable que te quedes en casa durante un tiempo.

Tampoco es necesario que despliegues todas las estrategias de respiración y movimientos que has aprendido en las clases de preparación al parto, por lo menos de momento. Lo único que conseguirás es cansarte, cuando todavía te quedan unas 10 o 12 horas por delante. Intenta dormir todo lo que puedas, date un baño relajante, bebe mucho líquido y, si no tienes náuseas, come proteínas (huevos, carne, pescado o tofu) y carbohidratos saludables (verduras, pan integral).

A medida que avance el parto, las contracciones se volverán más intensas y frecuentes, hasta que duren entre un minuto y un minuto y medio y se produzcan cada 15 o 30 segundos. Las contracciones empiezan gradualmente y aumentan hasta el pico, que es el punto más doloroso; después, van remitiendo y te dan un breve momento de descanso. Cuando se establezcan las contracciones regulares, estarás en la primera fase del parto.

La norma general es esperar hasta que las contracciones duren un minuto cada una y se produzcan cada cinco minutos antes de llamar a tu matrona o al hospital. Sin embargo, a menudo las contracciones no siguen este patrón exactamente, así que lo mejor es que saques la media.

Dilatación de la cérvix
Durante el parto, las fibras musculares del útero se irán moviendo hacia arriba, gracias a las oleadas de contracciones. Estas oleadas pueden ser hasta 300, en el caso de mamás primerizas, y 200 en el caso de mamás multíparas. Las contracciones se van volviendo cada vez más coordinadas y fuertes a media que avanza el parto. Tu cérvix se irá abriendo gradualmente a lo largo de este periodo, hasta que alcances el punto de máxima dilatación: tu cérvix tendrá cerca de 10 cm de diámetro. Esto suele tardar entre 10 y 12 horas para las mamás primerizas, y entre 4 y 5 horas en los partos posteriores.

Transición
Es la fase más corta, pero también la más intensa. Afortunadamente, dura poco. Las contracciones se vuelven cada vez más intensas y rápidas. En esta fase, quizás tengas temblores y náuseas y te sientas un poco desbordada, como si ya no pudieras soportar ni una sola contracción más. Es probable también que la buena educación se te haya ido en alguna de las contracciones, así que puedes aprovechar la energía para gritar a pleno pulmón que alguien te traiga un calmante.

El expulsivo
Cuando la cérvix esté totalmente dilatada, comenzará la segunda fase del parto, en que tienes que empujar para expulsar a tu bebé. Esta fase es más corta que la primera y puede durar entre 20 minutos y una hora. Salvo que te hayan puesto la epidural, sentirás una necesidad imperiosa de empujar. De hecho, probablemente sea imposible impedirte que empujes.

Durante esta fase, sentirás la presión de la cabeza de tu bebé entre las piernas. Con cada contracción, empuja todo el tiempo que puedas o, si te han puesto la epidural, escucha a tu matrona, que te dirá cuándo debes empujar. Con cada empuje, tu bebé bajará un poco más por la pelvis. A medida que tu bebé vaya estirando la abertura de la vagina, notarás una sensación de calor punzante y tu matrona te dirá que la cabeza de tu bebé ha «coronado». A medida que vaya saliendo la cabeza de tu bebé, es posible que tu matrona te pidas que pares y que jadees suavemente. De este modo se asegurará de que tu bebé nace lentamente, y con suavidad.

Alumbramiento de la placenta
La mayor parte de la gente piensa que el parto ha terminado con el nacimiento del bebé, pero realmente queda todavía una fase: la tercera y última. Después de que nazca el bebé, la placenta se soltará de la pared uterina. Con unas cuantas contracciones del útero, la placenta y las membranas saldrán con suavidad y rapidez, ya sea de forma natural o con la ayuda de una dosis de sintometrina, que la matrona te inyectará en el muslo mientras nace tu bebé. Tu matrona te comentará las opciones antes de llegar a la fecha del parto, para que puedas tomar esta decisión antes de entrar en el hospital para tener a tu bebé.

Atrás: Semana 39

Nota: el contenido de esta sección es meramente informativo y no pretende tener un carácter médico ni sustituir los consejos de tu médico. Es recomendable que consultes regularmente a tu médico para que te administre los cuidados y te dé las recomendaciones necesarias. Si tienes alguna duda que te pueda preocupar, es importante que hables inmediatamente con tu médico.

Registrarse  en el  Huggies Club