Prepara la batidora: ha llegado la hora del destete.
A los seis meses, tu bebé empieza a necesitar algo más que leche para alimentarse, porque sus depósitos naturales de hierro empiezan a agotarse y necesita obtener vitaminas y nutrientes de otros alimentos. Aparte de eso, a esta edad sus sistemas inmune y digestivo son más fuertes, de modo que estará físicamente preparado para la ingestión de sólidos.
¿Preparados?
He aquí tres indicios que te permitirán saber si el momento ha llegado:
- Con el apoyo adecuado, se sienta correctamente y mantiene la cabeza erguida
- Intenta meterse cosas en la boca
- Siente curiosidad por ver lo que comes y hace gestos simulando que mastica.
Si te estás planteando introducir los sólidos antes de que tu bebé cumpla los 6 meses, es conveniente que consultes con tu pediatra. Además, el Sistema Nacional de Salud indica que la introducción de alimentos sólidos se debe realizar entre los cinco y los seis meses de edad, pero lo que no debes intentarlo antes de los cuatro meses.
¿Listos?
Es posible que te hayamos desanimado un poco o todo lo contrario; puede que ya tengas la trona preparada y estés deseando empezar con los purés. Sea cual sea tu caso, hemos preparado una serie de consejos que te pueden ser de ayuda:
- Ante todo, paciencia: tú y tu pareja tenéis que tener en cuenta que algunos bebés se acostumbran a los sólidos sin problemas, pero otros necesitan más tiempo y estímulos.
- El desorden está asegurado, así que es importante tener preparadas toallitas, baberos y una alfombra para trona o un periódico en el suelo para minimizar los inevitables manchurrones.
- Si hacéis las papillas en casa, podéis ahorrar tiempo y esfuerzos preparando bastante cantidad y congelando raciones individuales para usarlas otro día.
- Cuando empiecen a salirle los dientes, es posible que el dolor le quite el apetito; si observáis que durante un tiempo le cuesta más comer, este puede ser un motivo.
- Para que no se queme, hay que probar la comida antes de dársela y procurar siempre que tenga una temperatura aceptable.
- Es fundamental que haya alguien siempre cerca de tu bebé mientras come para animarlo y prevenir los atragantamientos.
¡Ya!
La mejor manera de afrontar la situación es dividir el proceso en cuatro etapas, e ir pasando a la siguiente cuando percibas que tu bebé está listo.
Etapa 1
Tu objetivo principal en esta primera etapa es que tu bebé se acostumbre a la idea de comer con cuchara. No es necesario obligarlo a comer, porque ya obtiene suficientes nutrientes de la leche materna o artificial. Si no muestra interés, déjalo para más adelante.
Los sabores simples, como las verduras o frutas, son ideales para empezar: puedes hacer un puré de zanahoria, patatas o calabaza; o bien una papilla de plátano, manzana asada o pera. También son buenos los cereales sin trigo como el arroz para bebés, maíz, mijo o harina de maíz.
Echa una cucharadita de puré en la leche habitual de tu bebé (materna o artificial) y dáselo antes, durante o después de cualquier toma del día; lo que resulte mejor.
Etapa 2
Cuando creas que se ha acostumbrado, puedes ir aumentando gradualmente la cantidad de alimentos sólidos. Mide su apetito; si crees que se ha quedado con hambre, prueba a darle un poco más. También puedes ofrecerle cada vez más alimentos sólidos, pasando de una a dos, o incluso tres tomas al día.
Intenta darle cereales una sola vez al día y empieza a ofrecerle distintos alimentos y sabores. Para ello, puedes darle alimentos que utilices en tus comidas, lo único que hay que hacer es triturar una pequeña cantidad sin añadir sal, miel ni azúcar, para conservar los sabores más naturales.
Aunque sus comidas se basarán principalmente en la leche materna o artificial, procura que pruebe una amplia variedad de frutas y verduras y ve incluyendo paulatinamente algo de carnes rojas, blancas o legumbres en sus purés de verduras. Ofrécele lácteos, como el yogur o el queso fresco; ahora necesita mucha energía para crecer, así que es importante que los lácteos no sean desnatados. Puedes utilizar también leche entera para cocinar; no obstante, es preferible que no la beba hasta que haya cumplido un año.
Etapa 3
Pronto comprobarás que tu bebé tolera cada vez más alimentos. Es el momento de ampliar su abanico de sabores conocidos, ofreciéndole platos variados. De esta forma, te aseguras de que tome todas las vitaminas y minerales que necesita.
Procura darle alimentos con fécula (patatas, arroz o pan) entre dos y tres veces al día, así como una ración de carne, pescado, huevos o legumbres (judías o lentejas, por ejemplo). Es muy recomendable que coma frutas y verduras dos o más veces al día.
También es importante ofrecerle nuevas texturas y consistencias, para que aprenda a masticar y no se vuelva quisquilloso con los grumos. Una buena forma de lograrlo es darle «tentempiés» que tu bebé pueda manipular, chupar y ablandar solo, como colines o daditos de queso o fruta.
Etapa 4
En esta etapa el objetivo es enseñarle a adaptarse a lo que come el resto de la familia. A estas alturas, tendría que estar haciendo tres comidas diarias que podrán consistir en lo mismo que coméis vosotros, eso sí, con los alimentos troceados y sin sal, junto con leche artificial o materna (debe beber entre 500 y 600 ml al día).
Para que no se le descarguen las pilas, ofrécele entre las comidas tentempiés de fruta o cualquier otro aperitivo saludable. Si puedes evitar las galletas y los pasteles, mejor que mejor, porque solo desarrollan su gusto por el dulce y sacian su apetito, sin proporcionarles los nutrientes adecuados.
Ten en cuenta que en esta fase, los bebés queman más calorías, así que quizás tengas que darle una mayor cantidad de comida.
Destete natural
En algunos casos, los padres deciden cuándo destetan a sus hijos/as. Sin embargo, cuando son los bebés los que deciden que ha llegado el momento de comer sólidos, es frecuente que se salten la fase de las papillas y puedan empezar a comer alimentos en porciones (por ejemplo, taquitos de fruta o queso, o fruta aplastada pero no en papilla).