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Los viajes con un bebé activo

Hasta ahora, creías que nunca podrías llegar más allá del súper del barrio con tu peque. Ha llegado el momento de explorar nuevos universos...

A lo mejor te da pánico pensar en un viaje de muchas horas en coche, o en subirte a un avión, tren o barco. ¿Y qué decir de pasar una noche fuera de casa? Pues bien, cuanto antes lo hagáis, mejor, porque en esta etapa el bebé se sentirá feliz en tu regazo, disfrutará con las nuevas experiencias y lugares, y será más flexible ante pequeñas variaciones de su rutina diaria.

Como tu bebé no tiene muy desarrollada la capacidad motriz todavía, será fácil llevarlo de viaje. Además, servirá para que se acostumbre a viajar desde pequeñito. La experiencia también será positiva para tu confianza. Es posible que estés entrando (o que ya estés inmersa) en una especie de rutina. ¿No crees que un viaje es justo lo que necesitáis? Comprobarás que no era tan difícil como pensabas (bueno, probablemente no lo sea...).

¿Adónde vamos?

Tampoco es necesario que vayáis con todo el equipo a la otra punta del mundo. Para empezar, podéis probar con una visita a familiares o amigos que estén acostumbrados a los bebés. Los entornos familiares te harán sentir más cómoda y seguramente habrá gente dispuesta a ayudarte.

Pero tampoco descartes tomar unas vacaciones de verdad; muchas empresas y lugares de vacaciones ofrecen opciones para la familia, con áreas de juego y actividades para los niños, servicios de canguro, alquiler de equipamiento para bebés y menús infantiles... En definitiva, allí puedes encontrar todo lo necesario para que tu estancia sea aun más relajada y cómoda.

Elige destinos con climas suaves. Ten en cuenta que los bebés tienen la piel muy sensible y no es agradable pasarse todo el día a la sombra de una sombrilla cuando el sol resulta abrasador. También es importante elegir destinos con actividades adecuadas. Probablemente, este no sea el momento de apuntar a tu peque a las clases de esquí. Pero esto no significa que no pueda disfrutar de las vacaciones bañándose en la piscina o haciendo un poco de turismo.

Las maletas

Aparte de llevar (casi) toda su ropita, he aquí una lista de básicos para el equipaje:

Imprescindibles de la bolsa con cambiador Pañales, toallitas, dos mudas (una blusa o jersey limpios para ti), bolsas con autocierre para los pañales sucios, leche artificial preparada, el kit de primeros auxilios (con paracetamol infantil) y una mantita.

Protectores imprescindibles Un protector solar con un factor de protección alto es algo que no puede faltar cuando vayáis a algún lugar donde queráis pasar mucho tiempo al aire libre.

La sillita Cuando tu bebé sea suficientemente mayor, una sillita ligera de tipo paraguas puede ser muy práctica para ir de vacaciones.

Leche artificial Procura llevar bastante leche de la que le sueles dar a tu hijo/a, porque nunca sabes si venderán la misma marca en vuestro lugar de vacaciones.

Esterilización En lugar de llevar el esterilizador de casa, que ocupa mucho espacio, puedes llevar uno portátil de vapor, bolsitas de esterilización aptas para el microondas o comprimidos esterilizadores y un recipiente hermético.

Exceso de equipaje Lleva solo lo imprescindible, y todo en pequeñas cantidades. Evita llevarte cosas que puedas obtener en tu lugar de vacaciones. Averigua si el hotel al que vais os puede proporcionar cunas, tronas y demás. Si viajas en avión, no olvides consultar a tu compañía aérea lo que puedes llevar de equipaje.

Consejos esenciales para viajar con tu bebé

Tu bolso habla de ti

  • Lleva un bolso de mano con lo básico: pañales, muda, aperitivos y bebidas para no tener que abrir la maleta en pleno viaje.
  • También son importantes las distracciones: lleva contigo juguetes, libros y música. Los juguetes nuevos o los favoritos de tu bebé lo tendrán distraído durante un buen rato.

El viajero feliz

  • Con la planificación adecuada, ya verás que tu viaje será (casi) relajante. Para facilitar las cosas, evita viajar en horas puntas. Los viajes nocturnos son una buena idea, si tu bebé es de los que duerme del tirón. Sin embargo, ten en cuenta que al llegar tu bebé estará bien despierto, mientras que tú seguramente necesites una cabezadita...   
  • Si viajas en avión, facturar en línea te ahorra tiempo. A veces puedes elegir hasta los asientos. Esto te evitará el agobio de llegar y coger los asientos juntos o las plazas más próximas al baño y las salidas. Para evitar que al bebé se le taponen los oídos durante el despegue o el aterrizaje, puedes poner a tu bebé al pecho, darle el biberón o darle un chupete.
  • Cámbiale el pañal antes de iniciar el viaje en coche o de embarcar en el aeropuerto.

¡Oh, no! ¡Retrasos!

  • En un mundo ideal, los aviones salen a tiempo, los trenes llegan a la hora y nunca se te olvida nada que tengas que volver a buscar cuando llevas 30 minutos de viaje. En un mundo ideal, ¡nos teletransportaríamos! Pero en nuestro mundo, es probable que tengas que sufrir largas esperas en aeropuertos o estaciones y que la autopista esté atascada. Para evitar disgustos, lleva siempre comida, pañales y juguetes extra.

Pero no olvides lo más importante, ¡disfruta del viaje

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