Los bebés no saben que están siendo «malos» cuando le meten el dedo en el ojo al perro o distribuyen alegremente la comida por toda la cocina, por mucho que nos parezca que lo hacen a propósito.
Como tampoco saben lo que es ser «buenos». Por ahora no saben elegir entre obedecer o ser desobedientes. Sin embargo, si tu bebé hace algo que crees que está mal o es peligroso, puedes enseñarle a no repetirlo.
Para que tu bebé entienda qué debe o no debe hacer necesita orientación y confianza. Es un proceso gradual. Si sois unos padres afectuosos, vuestro bebé aprenderá a confiar en vosotros.
Los estudios demuestran que a partir de ciertas edades, enseñar a los niños a comportarse bien es más fácil si ya tienen una relación de afecto sólida con sus padres, de modo que cuanto más confíe en vosotros, más fácil le será aceptar los límites que tendréis que fijar. Así, a medida que crezca, vuestro bebé querrá complaceros.
Aquí te ofrecemos algunos consejos para ayudarte en la educación de tu bebé:
- Cuando haga algo que te guste, demuéstraselo con elogios. Cuanto más positiva sea vuestra actitud ante su buen comportamiento, más caso os hará cuando le digáis que deje de hacer algo.
- No des demasiada importancia a las cosas que no quieres que haga, siempre y cuando no sean perjudiciales.
- Si tu bebé hace algo potencialmente peligroso, hay que cogerlo y apartarlo físicamente, por ejemplo, es conveniente alejarlo de las escaleras.
- Es importante que la casa sea un lugar seguro, donde tu bebé pueda moverse y explorar libremente.
- Hay que evitar los problemas en la medida de lo posible. Para ello, si en tu casa hay escaleras, pon una barrera de seguridad; aleja los objetos frágiles de su alcance, etcétera.
- Haz que el mundo de tu bebé sea interesante. Cuando vayáis de visita a casas de amigos o familiares, es conveniente llevar juguetes que tengan a tu bebé distraído para evitar que quiera tocar algo peligroso.
- Es importante enseñar a los bebés cómo se hacen las cosas bien: si te tira del pelo, por ejemplo, coge su manita y enséñale a acariciártelo en lugar de tirar.