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La higiene y el bebé: normas básicas

Con un bebé, es inevitable que la casa se ponga perdida. Sin embargo, la higiene es crucial, sobre todo cuando tu bebé es muy pequeño. Aquí te proponemos unos cuantos consejos para afrontar la limpieza en estos primeros meses.

Durante el embarazo, los bebés están completamente protegidos de los gérmenes y bacterias del mundo exterior. Al nacer, tu bebé sigue disponiendo de cierta protección ya que algunos de tus anticuerpos contra enfermedades e infecciones pasan a su organismo y estimulan a su incipiente sistema inmune.

Durante el primer año de vida, este sigue desarrollándose rápidamente mientras que a medida que tu hijo o hija crece, su desarrollo se irá ralentizando. Quizás te parezca extraño, pero la mejor forma de que tu bebé desarrolle una resistencia a las infecciones es exponerlo a los gérmenes, por eso, protegerlo de todos los microbios potencialmente perjudiciales podría ser tan peligroso como imposible. Es importante que nuestro organismo se familiarice esos microbios lo antes posible para que nuestro sistema inmune sea capaz de reconocerlos y generar la respuesta adecuada.

Dicho esto, también hay que saber que en los primeros meses de vida la protección innata del bebé se interrumpe, hasta que su cuerpo desarrolla la capacidad de crear los anticuerpos por sí mismo y su organismo es lo suficientemente fuerte para combatir cualquier amenaza. Lo mejor es aplicar el sentido común en esta etapa para proteger el sistema inmune de tu bebé de los gérmenes y bacterias a los que no puede hacer frente todavía.

En los primeros meses, tu bebé estará expuesto al riesgo de padecer molestias estomacales provocadas por los microbios que entran en el tracto digestivo produciendo vómitos y diarrea. Con el tratamiento adecuado no tiene por qué ser nada grave, pero puede ser muy molesto para tu bebé. La gastroenteritis aguda es una de las principales causas de hospitalización en el caso de niños muy pequeños y bebés.

Protege a tu bebé tomando las siguientes medidas:

  • Darle el pecho durante al menos las 13 primeras semanas es una forma de protegerlo de las infecciones estomacales hasta que pueda empezar a moverse por sí solo (a partir de 1 o 2 años).
  • Es conveniente esterilizar todo lo que tu bebé se vaya a llevar a la boca. Bueno, salvo tus pezones... Esto significa esterilizar muñecos, tetinas del biberón, mordedores y juguetes en general. Lávalo todo con agua caliente y jabón, y enjuaga a fondo con agua limpia antes de la esterilización
  • Si utilizas biberones para darle leche artificial o materna que tengas guardada, esteriliza todo lo que utilices en las tomas, desde los biberones, hasta las tetinas y cubre biberones. Para las tomas de leche artificial, emplea agua que hayas hervido y enfriado a continuación.
  • No reutilices leche que tu bebé no se haya tomado; la leche templada es un caldo de cultivo para los microbios.
  • Limpia bien a tu bebé en cada cambio de pañal y recuerda, a las niñas hay que limpiarlas de delante a atrás.
  • Lávate bien las manos después de cambiarle el pañal a tu bebé.
  • Los bebés no necesitan bañarse a diario, con que bañes cada dos días bastará. El día que no toque baño, puedes limpiarlo por partes con un algodón hidrófilo empapado en agua. Los primeros días, puedes lavarlo solo con agua corriente.
  • Ten especial cuidado con la zona del cordón umbilical y sigue las instrucciones de tu comadrona.
  • Lo mejor es que tu bebé no tenga contacto con animales ni con ningún tipo de accesorio para mascotas, así que mantenlos fuera de su alcance.
  • No dejes que se acerquen a tu bebé personas enfermas (aunque solo estén resfriados o con tos).

¿Hasta cuándo hay que esterilizar?

Cuando tu bebé haya empezado a gatear y explorar su entorno, es muy posible que se meta todo lo que encuentre en la boca, así que esterilizar los mordedores o accesorios para comer puede ser más bien una pérdida de tiempo. Sin embargo, cualquier recipiente que haya contenido leche puede albergar bacterias, de modo que sigue lavando y esterilizando los vasos de aprendizaje, biberones y tetinas durante un tiempo. Normalmente, basta con hacerlo durante el primer año, pero consulta a tu pediatra para ver qué recomienda.

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